PALABRAS A MIS LECTORES

ALGÚN PAJARILLO ME HA CONTADO QUE EN ESTE IR Y VENIR POR EL UNIVERSO INFINITO ENTRAMOS Y SALIMOS (SIN DARNOS CUENTA DE ELLO) POR LOS POROS DE LAS SENSACIONES.

EN TAL CASO, PIDO QUE LA SATISFACCIÓN DE GOZAR LO QUE SENTIMOS NO NOS ABANDONE NUNCA Y NOS LLEVE A TOCAR UNA ESTRELLA: LA NUESTRA.




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martes, 13 de diciembre de 2016

Había una vez un pueblo (con nota de la autora).

Nota de la autora: Podrán quitarnos la palabra, pero no el pensamiento. El pensamiento es libre y reivindica la palabra. Así, al final, la palabra será siempre escrita, dibujada, representada en los mismos muros que le sirven de barrera. (Rosa Marina González-Quevedo).













Por Astarté.
León, España.

Según las leyes de aquel pueblo, sus residentes no podían seguir leyendo libros de poesía o cosas por el estilo. El máximo tribunal del Consejo Jurídico había dictaminado que ese tipo de literatura entraba en la categoría de propaganda inmoral, específicamente en aquella llamada “pornográfica” por estimular las mentes a la masturbación para provocar orgasmos de pensamiento:

INMORAL E ILÍCITA LA POESÍA ESCRITA. QUEDA ASÍ ESTABLECIDA SU PROHIBICIÓN PARA MANTENER LAS BUENAS COSTUMBRES Y EL ORDEN.

__¿Para mantener qué orden?__ se le ocurrió preguntar al tonto del pueblo y le crucificaron en medio de la plaza. Por inoportuno.

Por supuesto, tras la ejecución del pobre iluso, a nadie más le dio por hacer preguntas. Así, el sitio fue cubriéndose de un humo muy negro llamado “silencio”. La gente abría las puertas de sus casas y salía al exterior, caminaba por las calles, iba al mercado. La gente seguía haciendo lo de siempre. Pero en completa mudez. Para no cometer el trágico error de hacer preguntas.

Y fue así que los residentes de aquel lugar empezaron a usar la mímica para comunicar. Crearon un sistema de signos, algo raro por cierto, pero efectivo para decirse cosas entre sí. Y poco a poco, los poetas encontraron la forma de crear versos gestuales, los cuales no necesitaban de texto escrito alguno como tampoco ser publicados en carteles, panfletos, diarios, libros, etc. para ver la luz y vivir. En pocas palabras, la ley del gobierno fue, poco a poco, estrangulada, crucificada y destruida por la ley del amor. Y la poesía reivindicó su naturaleza eterna.